Thursday, November 23, 2006

JUEVES 23 DE NOVIEMBRE DE 2006

PORTAL AGENCIA TÉLAM
SUPLEMENTO PARQUES NACIONALES

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VISIONARIO

El hombre que entendió que conservación y turismo no son antagónicos

Se trata de Salvador Vellido, intendente del Parque Nacional Lanin, un entusiasta impulsor de abrir las áreas protegidas a los visitantes, de asociarlas y articularlas a la participación interna y externa para dejar atrás el férreo sistema que hacía de esos territorios, lugares herméticos e intangibles.

Por Alejandro San Martín

El intendente del Parque Nacional Lanin, Salvador Vellido, es junto a su par del Parque Nacional Lago Puelo, Augusto Sánchez, uno de los máximos exponentes de esa generación de hombres dedicados a las áreas protegidas que han comprendido la necesidad de desestimar la falsa antinomia entre conservación y turismo, e impulsar la apertura de esos territorios a los visitantes.“La política de gestión de parques está vinculada a asociarse y articular una mecánica de participación interna y externa, que también hace que los lazos y la conducción de parques generen acciones más sólidas, y el desafía mayor, porque venimos de un organismo autoritario, de un organismo donde la formación cultural no tiene que ver justamente con el abrir, sino con cerrar”, dijo a Télam.
La claridad meridiana de estos conceptos se enhebra con un momento histórico en que la Administración de Parques Nacionales, de la mano de Héctor Espina, comprendió esa necesidad y la puso en práctica.Sin embargo, es menester reconocer el esfuerzo de estos hombres, como Vellido y Sánchez, que debieron lidiar con sectores reacios a la apertura, más cercanos a dejar los Parques Nacionales del país como cotos cerrados, sin la visión suficiente como para entrever hacia dónde iba la marea.El trabajo de Vellido no es fácil, aunque sí apasionante: la conducción de un parque que ocupa más de 412 mil hectáreas, tiene trece vías de acceso, tres pasos internacionales, tres ciudades vecinas, siete comunidades indígenas y cerca de cincuenta mil hectáreas en loteos.
Sin embargo, y de acuerdo a la intención de participación interna y externa, fue tejiendo una serie de relaciones que denomina: “redes asociativas”, con entidades intermedias y las instancias institucionales de cada una de las localidades, que facilitaron el manejo.También las relaciones con las comunidades mapuches se fueron ideando en torno a lo que se ha denominado co manejo, mediante el cual la política a aplicar en los territorios mapuche del parque se deciden en forma conjunta, y la responsabilidad sobre los problemas ambientales y sociales, se comparte.
Respecto a los municipios, Vellido pone como ejemplo las reuniones en las “mesas” de ESATUR en San Martín de los Andes, alrededor de la cual se sientan los ejecutivos municipales, las corporaciones económicas turísticas, y el representante por Parques Nacionales.“Nosotros hemos juntado alguna información y a través de ellos estamos identificando cuales son los lugares donde amerita hacer un ordenamiento y un estudio de impacto de capacidad de cargas”, explicó.
El intendente del Parque Nacional Lanin atribuye su forma de ver la política de Parques a la posibilidad de actuar fuera de su esquema; fue presidente de la sociedad de guardaparques, participó de congresos internacionales, trabajó en la escuela de guardaparques y ocupó un cargo político dentro del directorio de la APN.
Vellido tiene varias “joyas” para mostrar en su trabajo en el Lanin, como el denominado “diagnóstico de la biodiversidad”, que es una radiografía que tiene el parque sobre su estado de conservación.“Es un documento que tenemos hecho y que es muy valioso porque permite tomar decisiones a favor de la consigna central que tiene parques que es conservar la biodiversidad y la diversidad cultural, de manera que podemos articular eso con los intereses sociales y económicos que están en juego”, precisó.
También el tema de los residuos es otro de los orgullos del Lanin. “Junto con el municipio de San Martín pusimos en funcionamiento una fuerte campaña ‘vuelva con sus residuos’, y sacamos los tachos y recipientes para auspiciar que el turista vuelva con sus residuos al lugar de origen, es decir, los centros urbanos”, explicó.
Asimismo, Vellido contó que en el marco del proyecto de integración se decidió articular con el municipio de San Martín un financiamiento dentro del parque que se tradujero en la futura construcción de la costanera, una senda, la prestación de servicios básicos, centro de visitantes, muelles y otras obras de infraestructura.
“Además, estamos haciendo un edificio donde va a funcionar la nueva intendencia del parque para que la vieja, que es un edificio histórico y ubicado estratégicamente en el centro de la ciudad, vecino al palacio municipal, se convierta en un centro de interpretación de la naturaleza e informe al público, que va a ser el único en nor patagonia”, relató.
Las horas pueden pasar inadvertidas en una conversación con Salvador Vellido y derivar en temas tan diversos como la importancia del proyecto “Tres Parques, Siete Lagos”, donde tuvo una participación fundamental, hasta la trascendencia de Parques Nacionales en la vida de la comunidad, sus aspectos sociales y ambientales.Antes de finalizar la rica charla, Vellido deja una reflexión: “Creo que los cambios son muy auspiciosos, y apuntan a una verdadera democratización de la gestión de los parques nacionales en un país que tiene una definición constitucional como país federal y donde obviamente ese ejercicio de federalidad es relativo”; quien quiera oír, que oiga.



El Parque Nacional Lanín late en el corazón de los lagos del sur
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Dominado por la majestuosa silueta del volcán que dio origen a su nombre, y que en lengua Mapuche se traduciría como “morir de un atracón”, el área es rica en especies vegetales y animales y lugar donde se puso en práctica una novedosa política de co gestión con los pobladores originales.

Por Alejandro San Martín
Lejos de “morir de un atracón”, como se denomina en lengua Mapuche, el volcán que parece la réplica exacta de monte Fujiyama en Japón, florece con sus 3.776 metros de altura en la zona central del Parque Nacional que lleva su nombre y que alberga, además de una rica variedad de flora y fauna, una auspiciosa práctica de co gestión entre la Administración de Parques Nacionales (APN), y los descendientes de los pueblos originarios.
El Parque Nacional Lanín, creado el 11 de mayo de 1937, es un área de 412.013 hectáreas de superficie que atesora un patrimonio botánico de vital importancia para la regulación hídrica del norte de Patagonia, y que incluye tres comunidades de representación exclusiva en esa zona del país: los bosques de pehuén, el raulí y el roble pellín.
Rodeado por tres ciudades emblemáticas del oeste neuquino; San Martín de los Andes, al sur, Junín de los Andes, al centro y Aluminé, al norte, el Lanín es una fiesta para los sentidos, donde se puede apreciar el verde en sus diversas tonalidades; el azul profundo de sus lagos y una gama diferenciada y profusa de otras especies vegetales.
Visitado anualmente por unas 250 mil personas, el parque tiene una dotación de 145 personas trabajando durante la temporada máxima, entre guardaparques, personal de lucha contra incendios, personal administrativo y personal de campo.
“Es poca gente para el trabajo que demanda tal caudal de visitantes, a lo que hay que sumar que ésta es una sociedad que crece, que demanda y que participa; así que la complejidad del trabajo también aumenta de forma notable”, dijo a Télam Salvador Vellido, intendente del parque y figura emblemática dentro de la APN.
En la temporada de invierno, los visitantes se arriman a San Martín de los Andes para esquiar en Chapelco, pero se trata de menos de la mitad de los turistas totales, mientras que el resto se distribuye en el parque donde se permite el acceso.
Distinto es el caso de la temporada de verano, donde la gente arriba en forma masiva al Lanín y utiliza toda su superficie aprovechable y también como parte del circuito de los siete lagos y del circuito patagónico.La fauna que se concentra en el parque abarca 233 especies de vertebrados nativos, desde el puma al monito de monte, y se pueden encontrar aves tan majestuosas como el cóndor y otras de indudable belleza como el picaflor rubí.
También es posible recorrer los circuitos donde se encuentran muestras de arte rupestre, tal el caso de Ñorquinco, Quila Quina y Filo Hua Hum, coronados por cumbres nevadas, laderas cubiertas de árboles y 24 lagos de origen glaciario.Entre los espejos de agua reconocibles están el Lácar, en cuya cabecera oriental se recuesta la ciudad de San Martín de los Andes, y desde donde se toma la célebre ruta de los Siete Lagos; el Escorial; el Ñorquinco y el Tromen, entre los cuales se extiende parte de la ancestral Tierra del Pehuén o Pehuén Mapu; el Guillén y el Rucachoroi.
El mayor de esos lagos es el Huechulafquen, que junto con el Paimún, hospeda algunos de los pesqueros de trucha más celebres del mundo, como el que se encuentra en la Boca del Río Chimehuín.
Es en el Huechulafquen que se encuentran gran cantidad de áreas de acampe, como las manejadas por la comunidad Mapuche Rakitwe y Lafkence, dos ejemplos fruto de la política de co gestión.“La política de gestión de parques está vinculada a asociarse, articular y con una mecánica de participación interna y externa que también hace que si bien los lazos y la conducción de parques hace que se generen acciones más sólidas, también es el desafía mayor, porque venimos de un organismo autoritario, de un organismo donde la formación cultural no tiene justamente con el abrir sino con cerrar”, afirmó Vellido.
Es en ese sentido que el parque tiene un fuerte componente de su relación con el pueblo Mapuche. “Juntos estamos construyendo una manera que se llama co manejo en el marco de una concepción intercultural”, agregó.
Para Vellido, el éxito de este emprendimiento es que “nace desde abajo”, para lo cual explica su propia experiencia: “yo fui grardaparques y viví tres años en la zona. Hemos tenido las mismas experiencias de vida y eso te viene con la construcción de la confianza, algo que ayuda mucho”.
Aquellos visitantes que quieran hospedarse en el Parque tienen varias opciones: cinco hosterías, un tiempo compartido, un bed & breakfast, dos grupos de cabañas, cinco campamentos organizados, tres educativos y 21 agrestes, entre otros.