Tuesday, July 22, 2008

GUARDAPARQUES EN LA ANTÁRTIDA





EL DÍA - LA PLATA

http://www.eldia.com.ar/edis/20080722/20080722110122.htm

Una experiencia única

Nicolás Ferrari y Sebastián Raviculé son dos Guardaparques Nacionales platenses que realizan tareas científicas en la Base Orcadas, en la Antártida. Próximamente, compartirán sus relatos en un blog de eldia.com

Los platenses Nicolás Ferrari y Sebastián Raviculé son Técnicos Universitarios en Administración de Areas Protegidas -Guardaparques Nacionales-, y mediante un Convenio entre la Dirección Nacional del Antártico (DNA) y la Administración de Parques Nacionales (APN), desde el ano 1991, realizan trabajos científicos para el Instituto Antártico Argentino (IAA) - DNA, en la Antártida. Se desempeñaron hasta el año 1994 en las Base Esperanza y desde ese momento hasta la actualidad, en la Base Orcadas.

Mediante una preselección de la APN y luego de pasar por distintos exámenes tanto físicos como psicológicos ante la DNA, fueron elegidos para realizar los trabajos en la campaña de verano 2007/2008 y de invierno 2008 (actual) en la Base Orcadas.

La experiencia en un ecosistema único

Según relataron a eldia.com, "zarpamos desde el Puerto de Bs. As. el día 26 de Diciembre de 2007 y luego de pasar por otras Bases para reabastecimiento de las mismas y debido a que el Pack de hielo formado sobre el mar todavía se encontraba sólido en las Bahías de la Base Orcadas, se tuvo que esperar en la Base Esperanza que se encuentra sobre la Península Antártica, pero por suerte se pudo comenzar con nuestros trabajos y aprender mucho".

"El día 19 de Febrero llegamos a Orcadas y luego del reabastecimiento que se realiza mediante helicóptero para bajar todo el equipo, alimentos y los efectos personales de la dotación, del rompehielos, nos instalamos y continuamos con los trabajos que venían desarrollando los Guardaparques de la Campana anterior (2006-2007)", sostuvieron.

En tanto, también explicaron que la dotación de la Base, es decir, la cantidad de personas que se encuentran en Orcadas es de 15, 10 pertenecientes a la Armada Argentina, 3 pertenecientes a la Fuerza Aérea y 2 Guardaparques Nacionales.

Las actividades científicas que llevan a cabo son: monitoreo del Ecosistema -detectan cambios en el ecosistema Antártico, tomando parámetros poblacionales de Pingüinos, como peso, tamaño de la población, supervivencia, dieta, etc.-, censos de mamíferos, censos y anillados de aves, parasitología, apoyo al proyecto Geodesia y apoyo al proyecto Sismología.

La mayoría de los trabajos mencionados se realizan entre los meses de Septiembre y Abril y los censos durante todo el año. Cabe destacar que en invierno se registran temperaturas desde 5 a 25 bajo cero, con sensaciones térmicas que llegan hasta -41 º C.

Sobre su tarea, explicaron que "se congela el mar de alrededor de la Isla Laurie, unos 10 Km.; a este mar congelado se lo llama Pack-ice, sobre este, hacemos varias salidas de relevamiento, observaciones y a comienzo del invierno se pueden observar focas que emergen del mar realizando orificios en el hielo. La temporada reproductiva de las mismas comienza a fines de Agosto hasta Noviembre, en ese periodo se relevan los sitios de parición y avistaje sobre el Pack-ice".

Por último, sostuvieron: "todo lo mencionado anteriormente se realiza con el objeto de conservar y preservar este Ecosistema tan particular e importante no solo para todos los Argentinos, sino para todo el mundo y como para conservar primero hay que conocer, esperamos que tanto las fotos como nuestros comentarios sirvan para acercar este maravilloso lugar al continente".

Thursday, July 17, 2008

PARQUE NACIONAL BARITÚ




lanacion.com EN LAS YUNGAS

POR: Tomás Rivas
De la Redacción de lanacion.com
Enviado especial

El secreto mejor guardado

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1030827&pid=4756945&toi=6380

Escondido en el corazón de las Yungas, el Parque Nacional Baritú es una muestra de convivencia respetuosa del hombre con la naturaleza

El Parque Nacional Baritú es seguramente el secreto mejor guardado de la Argentina en lo que refiere a bellezas naturales. Escondido en el noroeste de Salta, a orillas de tierras bolivianas, esta reserva constituye el corazón mismo de la selva de Yungas. Allí, los verdes son intensos y la relación de los pobladores con la fauna salvaje es sumamente cotidiana.

Poco es lo que se conoce de este mágico lugar, y ello responde a varios factores. El primero de ellos es su acceso. Por su ubicación, la llegada a Baritú vía terrestre hace indispensable salir del país. Desde Orán, se toma la ruta nacional 50 hasta la frontera con Bolivia. Desde allí, trámites migratorios mediante, se sigue unos 90 kilómetros por la sinuosa y pintoresca Ruta Panamericana, siempre en tierras bolivianas, hasta La Mamora. Una vez allí, sólo resta cruzar el Río Bermejo para regresar al territorio nacional y arribar a Los Toldos, el pequeño pueblo que hace las veces de última escala previa al parque y que alberga a la Intendencia del Parque Nacional Baritú.

El recorrido que une Los Toldos con Lipeo, un poblado enclavado en el corazón de la selva andina, es tan impactante como hostil. Sus 44 kilómetros son una verdadero test de calidad para cualquier 4X4, pero en contrapartida, el contacto con la vegetación y la fauna de Baritú producen sensaciones que no se pueden medir. Desde este camino se pueden apreciar cedros de tamaños descomunales, la exclusiva chonta o palma de monte, enormes nogales y laureles de la falda.

Dicha flora convive con una fauna no menos asombrosa, aunque algo más esquiva al ojo del visitante. Pecaríes, lobitos de río, ardillas, corzuelas coloradas, loros aliseros y cóndores se suman al hábitat del rey de la selva, el yaguareté. Además, esta tierra cuenta con una especie de animal mezcla con mito, el Ucumar o "Yeti" de las Yungas. A este legendario espécimen, familiar del oso de anteojos o frontino, los pobladores lo pintan como un ser de aspecto fiero, larga y oscura pelambre, ojos como brazas, una fuerza descomunal y la particular costumbre de raptar personas con fines sexuales. Más allá de la verosimilitud del mito y de los chistes fáciles al interior del parque, es cierto que esta leyenda es un condimento más que hace de Baritú un lugar atraparte.

La comunidad de Lipeo, un poblado de unas 20 familias, es todo un ejemplo de conservación de valores ecológicos, respeto por el entorno y convivencia, no siempre amistosa, con las especies que lo rodean. Felipa Ugarte, una abuela de 75 años que jamás salió de su tierra natal, cuenta una y otra vez cómo los "leones" (pumas) se comen a sus ovejas cada vez que se descuida.

Friday, July 11, 2008

EL TÚNEL DE HIELO

FOTO DE HORACIO CORDOBA




VER EN:
lanacion.com

http://www.lanacion.com.ar/fotos/itemgaleria.asp?galeria_id=43

LOS TESTIGOS



LOS GUARDAPARQUES QUE PRESENCIARON EL MOMENTO DE LA RUPTURA

DE IZQ. A DER. :
MARIANO SPIZZO; ROBERTO SEGUEL; WALTER JORGE Y SERGIO DEHEZA

EL TUNEL ROTO

Thursday, July 10, 2008

PARQUE NACIONAL LOS GLACIARES









Wednesday, July 09, 2008

LOS QUE ESTÁN ACÁ

LOS QUE ESTÁN ACÁ






CONTRIBUCIONES DE AMIGOS DE LOS PARQUES NACIONALES

(EN ESTE CASO EL APORTE ES DE Julián Varsavsky)

Frente a las pasarelas del Perito Moreno un curioso cartel advierte: “No pasar. Los desprendimientos de hielo producen astillas que son arrojadas con violencia a varias decenas de metros. Entre 1968 y 1988, treinta y dos personas murieron atravesadas por el hielo”

EL PERITO MORENO
¿Qué tiene de especial el Perito Moreno entre tantos otros para ser el más famoso del mundo?. En primer lugar, sus impresionantes rupturas. Pero lo más importante es la facilidad con que se accede a él por tierra, para observarlo desde un amplio mirador natural que parece creado para ese fin. Su nombre Perito Moreno deriva de uno de los primeros exploradores de la Patagonia, quien si bien anduvo cerca de este glaciar nunca lo llegó a conocer. Y su origen es el gran Campo de Hielo Patagónico.
El Perito Moreno no es por cierto el más grande del parque. De punta a punta recorre unos 30 kilómetros y su área total es de 257 kilómetros cuadrados, más o menos el mismo tamaño que la ciudad de Buenos Aires. Su frente mide 5 kilómetros de ancho y un promedio de 60 metros de alto (el equivalente a un edificio de 20 pisos).


LAS GLACIACIONES El sector sudoeste de la provincia de Santa Cruz concentra la increíble cantidad unos 350 glaciares. Los mayores de todo ellos nacen directamente del Campo de Hielo Patagónico, ese enorme relicto de lo que fue la Era de las glaciaciones (Frías, Moreno, Spegazzini, Agassiz, Upsala, Onelli, Viedma)
Las glaciaciones fueron procesos cíclicos que se repitieron entre siete y nueve veces en un lapso de tiempo que va aproximadamente entre dos millones y un millón de años atrás. La explicación de este fenómeno se debe a factores astronómicos relacionados con el eje de rotación de la tierra y su órbita de traslación –que varían infinitesimalmente y de manera irregular--, disminuyendo la radiación solar sobre la tierra. Y sus consecuencias fueron el enfriamiento de la tierra y el avance de dos masas de hielo de hasta 1400 metros de altura que brotaron desde los polos arrasando con todo a su paso. En ese tiempo, prácticamente toda la provincia de Santa Cruz estuvo cubierta por los hielos.
La última glaciación tuvo su punto máximo entre 18.000 y 20.000 años atrás, cuando el aumento de la cantidad de hielo sobre el planeta produjo que el nivel del mar descendiera 120 metros, dejando al descubierto grandes sectores de tierra que hoy están otra vez bajo las aguas. Curiosamente, fue gracias a esta circunstancia que Asia y América se unieron al retirarse las aguas en el estrecho de Bering, y habría sido por allí que el hombre llegó a Alaska desde Siberia, para desperdigarse luego por todo el continente americano.
En tiempos ya históricos --cuando la última glaciación se había retirado--, se dio sin embargo un fenómeno al que se lo denominó Pequeña Edad del Hielo, en la que las aguas congeladas avanzaron denuevo dentro del periodo que va desde alrededor del año 1600 y 1830. A partir de ese momento en todo el planeta los glaciares están en constante retroceso, hasta que en algún remoto día comience una nueva glaciación. Pero además del retroceso natural de los glaciares, este fenómeno está posiblemente impulsado por el llamado calentamiento global, que es resultado del uso de combustibles fósiles que acumulan dióxido de carbono en la atmósfera produciendo el “efecto invernadero”. Cabe recordar que en los hielos de la Patagonia están el xx % de las reservas de agua potable de la tierra, que se está reduciendo peligrosamente con el derretimiento de los hielos, al tiempo que elevan el nivel del mar e inundan extensas zonas produciendo catástrofes ecológicas.

EL CAMPO DE HIELO PATAGONICO
La fuente de la cual nacen los más de 350 glaciares que hay en Santa Cruz –y casi todos los otros que hay del lado chileno de la cordillera--, es una gran masa de hielo de 17.000 kilómetros cuadrados conocida como el Campo de Hielo Patagónico. Para tener una idea de su tamaño, allí cabe completa la provincia de Tucumán, y su extensión se interna incluso en Los Andes para desplegar sus ramificaciones de hielo y glaciares también en la Patagonia chilena. Los científicos glaciólogos denominan es estas formaciones indlansis, una palabra noruega que remite a mega-glaciares formados en terrenos bastante planos –aunque tengan montañas en el medio— que son cubiertos por masas de hielo horizontales con forma de casquete y un grosor de hasta 2 mil metros de agua congelada. El continente antártico –por ejemplo— está cubierto por un gran indlansis.
El Campo de Hielo Patagónico es el tercero en extensión del planeta después de la Antártida y Groenlandia. Está dividido en dos mitades por un seno muy profundo que ingresa desde el Océano Pacífico, el fiordo Baker. Hacia lado septentrional queda el Campo de Hielo Norte --ubicado enteramente en territorio chileno—y hacia el lado meridional, el Campo de Hielo Sur, en territorio argentino.

LA FORMACIÓN DE UN GLACIAR
Una forma ilustrativa de explicar que es un glaciar consiste en compararlo con un río de hielo que baja desde la cumbre de las montañas, avanzando en medio de amplios valles o de pequeños cañadones. Pero aunque a simple vista esto sea correcto, no se debe pensar en la idea de un río congelado. Los glaciares, para ser más exactos, son masas de hielo formadas por acumulación de nieve, escarcha y granizo, que por el extremo frío y la presión que ejercen las sucesivas capas de nieve que caen sobre las de más abajo, se convierten en hielo sólido. La otra característica de estas masas heladas es que se mueven de manera imperceptible, fluyendo hacia abajo por efecto de la gravedad.
Si uno toma con la mano un puñado de nieve y lo observa con detenimiento, podrá ver que está compuesta por millones de pequeños cristales puntiagudos que, al sufrir la presión de la nieve que le cae encima, terminan fundiéndose entre si y liberando el oxígeno que guardan en los intersticios. Y como resultado queda una masa dura y granulada de un hielo muy transparente que refracta el color azul y llega a pesar xxx.
La silenciosa fuerza de un glaciar en avance es tan poderosa que puede arrastrar grandes peñascos por varios kilómetros para formar en su superficie las llamadas “morenas”, que vistas a la distancia son como líneas negras que avanzan longitudinalmente sobre la zona central o los laterales, compuestas por rocas y sedimentos de todo tipo. Además, el paso de un glaciar “lima” la profundidad de los valles dándoles una cóncava forma de “U”, que hoy en día es una de las características básicas de los paisajes de Santa Cruz allí donde se ha retirado algún glaciar.


CRONICA DE UNA VISITA AL PERITO MORENO


(Valioso aporte de Julián Varsavsky; quien nos brinda una crónica de viaje para compartir)


“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el Coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.
G. García Márquez.

Una vez dentro del parque, un ondulado camino de asfalto conduce hasta el área del glaciar. Todavía no se ve nada especial, pero algo en el ambiente sugiere que el gran coloso radiante está cerca. A la derecha del camino se extiende en paralelo al Brazo Rico del Lago Argentino, donde aparecen a la deriva algunos témpanos pequeños que presagian la gran masa de hielo. Y un rato después comienza a vislumbrarse a lo lejos, en el fondo del valle, lo que vendría a ser el “lomo” del glaciar. Pero el bosque obstruye la mirada, hasta que de repente explota tras la ventanilla del auto el primer fogonazo blanco que desaparece en un abrir y cerrar de ojos detrás de los árboles. Esa primera visión borrosa del hielo estalla como un flash de belleza absoluta que se desvanece al instante como todo momento de perfección. Y ahora si, luego de cruzar el arroyo Correntoso, el Perito Moreno muestra a pleno su cara sur que se observa desde el mirador de la Curva de los suspiros. Pero todavía faltan 10 kilómetros –ahora de ripio-- hasta el sector de las pasarelas, donde el glaciar se ve en su totalidad.
En los últimos 500 metros de ruta el terreno se eleva ofreciendo una panorámica completa desde arriba de los dos frentes del glaciar –el norte y el sur— y de gran parte de su extensión. Esta visión refulgente –la de las dos caras continuas del glaciar— pertenece a esa clase de imágenes primigenias que se graban para siempre en algún lugar recóndito del laberíntico cerebro, junto con aquel otro destello que nos pasmó cuando niños la primera vez que nos colocaron frente al mar.

LA SEGUNDA IMPRESION Al abandonar el vehículo y avanzar por las pasarelas llega la segunda impresión de este paseo –nunca tan intensa como la primera--, cuando el glaciar despliega su frente completo de 4 kilómetros de ancho, y justo detrás su cuerpo combado que se pierde viboreando como una lengua de hielo que sube hacia el fondo de un gran valle.
A mi derecha una niña debe ser alzada por su padre para poder ver sobre la baranda el brillo del glaciar, y pregunta con la ingenuidad clarividente de los niños --¿Papá, porqué es tan lindo el glaciar?. Pero el padre balbucea unas palabras vanas que terminan tapadas por el eco concluyente de una explosión de hielo.

¿QUÉ DICE LA FOTO? Todo viajero experimentado que haya recorrido el mundo llega por lo general a la conclusión fatal de que las fotos mienten. La Torre Eiffel no era tan grande como parecía, ni el pastito de la campiña inglesa tan verde como en las páginas de los libros, ni la Ciudad Prohibida de Pekín tan inabarcable como en la película de Bertolucci. Ocurre que por lo general una buena fotografía de paisaje lleva el sello artístico de su autor, quien hace un recorte de la realidad y la embellece a tal punto que cuando la persona se hace presente en el lugar siente una rara desilusión. A través de lo que no está en la foto, uno se imagina un paisaje mucho mayor y más hermoso que después nunca se corporiza en la realidad. Y sin embargo lo más curioso de todo esto es que con el glaciar Perito Moreno ocurre exactamente al revés.
Por un lado, el frente del glaciar es tan ancho y sin objetos comparativos a su lado, que el visitante no puede darse una idea justa de su proporción ni de la verdadera amplitud, imposible de captar en una foto. Quedaría el recurso de la foto aérea, pero desde el aire la noción real de la escala es aun mucho menor.

EL SONIDO DEL GLACIAR La segunda razón por la cual el glaciar es particularmente imposible de encerrar en una foto, es porque se trata de un paisaje sonoro y en constante movimiento. En el Perito Moreno uno puede estar observando distraídamente el panorama, y que sin previo aviso ocurra una explosión descomunal y un gran bloque de hielo se desprenda del frente glaciar. Este nuevo témpano cae como en cámara lenta, se hunde y sale a flote otra vez para fluir hacia la derecha siguiendo el curso del canal. Otras veces son paredes completas las que se desploman hacia adelante como un árbol, produciendo olas y un estrépito que retumba en la amplitud del valle. El primer impulso ante la explosión es el de salir corriendo como si se viniera el mundo abajo. Pero al rato uno se acostumbra a un eco casi permanente de pequeños y grandes estallidos que parecen tiroteos lejanos, o incluso algún cañonazo atronador que hace vibrar las pasarelas en su propio quicio. Detrás de esa muralla parecen sucederse violentas tempestades, o también guerras secretas con remansos de paz que son rellenados por el rumor constante de agua que corre y el sonido del viento cortado por las filosas puntas de hielo.

EL COLOR DEL HIELO Al pararse frente al glaciar el desafío inicial es develar el misterio del color del hielo. Y esa curiosa necesidad de ponerle nombre a las cosas nos obliga en un principio a ir descartando alternativas: no es blanco, tampoco es el mismo azul del cielo, ni el celeste o el turquesa del mar Caribe. Pero hay algo de todos ellos en esas extrañas estructuras semi-transparentes. Si a esto se le suma que los colores pueden cambiar desde la fosforescencia a la opacidad en un instante según la intensidad del sol, y que cada segmento de pared difiere de tono según su altura y la densidad del hielo, llegamos a la conclusión de que --en referencia al color--, todo espacio es de transición en el glaciar.
En los vértices más elevados se distingue una parte transparente, más abajo una blanca y luego otra más azulada, resultado de los engañosos artificios de la luz y su abanico de rayos celestes que se bifurca al pasar por el ‘’prisma’’ del hielo. En su totalidad, las pequeñas variaciones de ese gran cuerpo casi azul, casi blanco y casi verde, conforman una verdadera composición minimalista de colores emparentados que se combinan constantemente, creando un universo de matices diversos con muy pocos elementos. Estamos, sin dudas, ante un nuevo color, cambiante y en perpetuo movimiento; una coloración rebelde e inconformista a la que solo cabe denominarla “color glacial”.

LA FORMA A simple vista el Perito Moreno semeja un gran alud de nieve que llega desde atrás de las montañas y fue petrificado de repente --con su plano inclinado--, cuando estaba por caer al lago. Pareciera como si una invisible pared sostuviese aquel maremágnum blanquecino, cerrándole el paso a una fuerza arrasadora que si se soltara de cuajo devastaría a media tierra.
Detrás de la escarpada pared del frente glaciario se entreven millares de picos de hielo que parecen cúpulas amontonadas en forma caótica, una detrás de la otra. Incontables catedrales transparentes simulan estar sepultadas bajo el hielo, vislumbrándose apenas la forma puntiaguda de sus ruinosas cúpulas. También hay torres de hielo que quedaron a medio caer y parecen edificios inclinados como la Torre de Pisa. Por eso el frente del glaciar es como una gran muralla agrietada –dejando traslucir entre las “hendijas” sus entrañas azules-- que se regenera a si misma derrumbándose todo el tiempo pero sin terminar nunca de caer. A sus pies flota una infinidad de fragmentitos de hielo y grandes bloques helados, algunos varados en la costa como un navío celestial.

EL TAMAÑO El glaciar está rodeado de picos y montañas que miden un promedio de 2000 metros de altura. Pero la noción de las proporciones –totalmente inhumanas— se pierde de inmediato en medio de la vastedad. Por otra parte, nadie imagina que el sector frontal de esa muralla glacial que observamos con extrañeza flota sobre el Canal de los Témpanos. Tampoco suena lógico que mida 60 metros de alto, mientras esa misma pared de hielo se hunde 120 metros por debajo del agua.
Sobre el final de la visita, el glaciar se perfila ya como la trama inabordable de un universo concéntrico de rectas transparencias que parecen chisporrotear cuando les da de lleno el sol. Sus fulgores encandilan impidiendo ver más allá de su irregular superficie, y al asomarnos a su contorno abruma pensar que detrás de esas torres de cristal puedan esconderse venturosas maravillas, acaso los enigmas del origen del hombre, el secreto de la belleza perfecta, o alguno de los paraísos perdidos que buscaron los aventureros de la Patagonia. Al igual que la selva –esa otra muralla natural con algo de impenetrable--, este hermético microcosmos gélido permanece casi vedado a nuestros sentidos, cuyo único consuelo es intuirlo desde la lejanía (o caminar apenas sobre su superficie). Al abandonar el parque --bajo un rojo atardecer--, ya no hay forma de dejar atrás la caótica geometría del hielo; una imagen fría y abstracta como la de un espejo vacío, pero también un luminoso laberinto de formas cambiantes que en algún descuido podrían llegar a tragarnos para siempre.

Tuesday, July 08, 2008

ANSIEDADES MEDIÁTICAS



EL TUNEL DE HIELO VISTO DESDE EL BRAZO RICO DEL LAGO ARGENTINO



EL TUNEL DE HIELO VISTO DESDE LA PENÍNSULA DE MAGALLANES

EL “ULTIMO MOMENTO” NO ES MILENARIO

Desde los medios de comunicación en general, ya que afortunadamente hay otras formas de comunicar, se realiza una cobertura informativa con altos índices de ansiedad por la primicia o por el pronóstico certero del momento preciso en que se derrumben los hielos frente a las cámaras. Y esta actitud mediática no es más que una pretensión muy egoísta sobre la difusión masiva de un fenómeno natural que, por sobre todas las cosas, no se rige por los indicadores de audiencia.Afortunadamente.

La ansiedad por lo inminente termina por provocar fantasías e involucra tanto a aquellos que tratan de pesquisar el dato mágico que predecirá el derrumbe certeramente, hasta al afortunado turista que arriesga una apuesta virtual sobre un hipotético colapso nocturno de la mole blanca “porque así fue la última vez”. En definitiva, una gran encuentro de neo-glaciólogos deseosos de expresar su teoría en veinte segundos.

Acostumbrados a la inmediatez, que termina por obturar algunas secciones del razonamiento, los hacedores de primicias presionan sobre los trabajadores de prensa que viajaron enormes distancias para hacer - involuntariamente - su contribución a esta dinámica de lo simultáneo.

La insistencia que caracteriza a los productores de noticias termina por horadar la estrategia del enviado al lugar de los hechos, deteriorando un producto (que son las noticias) en su calidad potencial. Si al menos por un instante se tuviera en cuenta que este acontecimiento posee su propio ritmo; es muy probable que el interés por lo que sucede no estaría sujeto a los parámetros de algún iluminado que a tres mil kilómetros de distancia pretende acelerar la anunciada ruptura. Se trata, quizá, de la difencia entre lo que pasa y lo que tendría que pasar.

En este mismo contexto, la tecnología de las comunicaciones permite que por primera vez se realice la transmisión de los gélidos eventos en vivo y por Internet hacia todo el planeta. Para millones de personas de ese mismo planeta que hoy entrega ecosistemas completos a la codicia y la especulación en desmedro de los recursos naturales. Una paradoja típicamente humana: maravillarse con lo natural, sin tener en cuenta el propio impacto sobre esa naturaleza.

Si de algo se habla poco, por cierto, es de lo que significa ser testigos de un pequeñísimo lapso en la historia de un campo de hielo milenario, cuyos “últimos momentos” se vienen repitiendo en una escala temporal que nos supera por completo.

Monday, July 07, 2008

IMÁGENES DE LA RUPTURA DEL GLACIAR PERITO MORENO

SECUENCIA INVERSA DE UN DESPRENDIMIENTO VISTO DESDE EL CANAL DE LOS TÉMPANOS
17:30 HORAS LUNES 7 DE JULIO DE 2008










Sunday, July 06, 2008

SUSPENSO EN EL GLACIAR






VISTA DESDE LA PENINSULA DE MAGALLANES





EL TUNEL VISTO DESDE EL BRAZO RICO DEL LAGO ARGENTINO


PARA MAYOR INFORMACIÓN: 02902 - 497010
LINEA TELEFÓNICA DIRECTA AL GLACIAR PERITO MORENO

TRANSMISIÓN EN VIVO:


http://epatagonia.gov.ar
(Sitio oficial de la Subsecretaría de Turismo de Santa Cruz)



CONTINÚA LA ESPERA EN EL PARQUE NACIONAL LOS GLACIARES

El glaciar Perito Moreno continuó durante todo el día de hoy con el proceso natural de ruptura que se inició el pasado viernes y se sigue aguardando el derrumbe total de la gélida estructura. provocará un desprendimiento masivo de hielo milenario como el que se produjo en marzo del 2006.

Según informó el Intendente del Parque Nacional Los Glaciares, Carlos Corvalán, durante todo el día de hoy continuaron los desprendimientos parciales en el interior del túnel de hielo que se formó el pasado viernes; tras producirse las primeras filtraciones de agua.
Actualmente, el túnel presenta una forma cónica - con su apertura más pequeña ubicada en el Brazo Rico - que permite el escurrimiento de las aguas desde el Brazo Rico del Lago Argentino hacia el Canal de los Témpanos.
Durante toda la jornada, y pese a las adversas condiciones climáticas, se acercaron más de mil visitantes, en su mayoría habitantes de la cercana ciudad de El Calafate para contemplar la estruendosa caída de gigantescas planchas curvas de hielo en el interior del túnel.
Hasta ahora no existe un pronóstico certero sobre el momento preciso en pueda producirse el esperado fenómeno natural; pero las copiosas lluvias de hoy sumadas al fuerte caudal del agua que escurre por debajo del túnel ayudarían a que se acelere el proceso de derrumbe y la estructura termine por colapsar, como ocurrió hace dos años.


El cíclico avance del Glaciar genera un dique de hielo sobre el Brazo Rico del Lago Argentino, con lo que se detiene el drenaje natural de las aguas. El desnivel provocado por la muralla de hielo aumenta la presión del lago sobre ella y le produce filtraciones que finalmente terminan por fracturar la estructura.

Friday, July 04, 2008

PARQUE NACIONAL LOS GLACIARES



Agencia TELAM

GLACIAR PERITO MORENO

POR PRIMERA VEZ EL PERITO MORENO ROMPERA EN INVIERNO


Buenos Aires, 4 de julio (Télam).- El glaciar Perito Moreno comenzó esta mañana el proceso natural de ruptura, que terminará en un desprendimiento masivo de hielo milenario como el que se produjo en marzo de 2006, algo que nunca sucedió en esta época del año.

"Es la primera vez que el glaciar rompe en invierno; desde 1917, cuando fue el primer rompimiento, hasta ahora, siempre ha sido en verano, que es cuando el hielo está más débil", dijo a Télam el intendente del Parque Nacional Los Glaciares, Carlos Corvalán. "En la mañana de hoy comenzaron a producirse las primeras filtraciones por debajo del dique de hielo que une el glaciar con la costa de la Península de Magallanes, por lo que el proceso es irreversible", aseguró. "Se produjo la primera filtración desde el brazo Rico del Lago Argentino hacia el resto de ese lago", lo cual destacó que "no es común que suceda en invierno".

El cíclico avance del Glaciar genera un dique de hielo sobre el Brazo Rico del Lago Argentino, con lo que se detiene el drenaje natural de las aguas. El desnivel provocado por la muralla de hielo aumenta la presión del lago sobre ella y le produce filtraciones que finalmente terminan por fracturar la estructura. Corvalán precisó que esa filtración, "va socavando la pared de hielo hasta que se forma un arco y cuando se nivela el lago entra el agua, que ocasiona la posterior ruptura".

Señaló que "no se puede determinar cuándo se termina en forma total este proceso" y aclaró que "eso depende de las condiciones del viento y la humedad". Las variables observadas esta mañana hacen prever una posible ruptura en los próximos días, razón por la que la Administración de Parques Nacionales está organizando la logística necesaria para recibir a los visitantes que se acerquen para observarlo.

Sin embargo, dada la época del año, es improbable la llegada de visitantes externos, puesto que sólo hay un vuelo diario hacia la zona. El intendente del Parque insistió en que "es raro que suceda un proceso de estas característica en temporada baja" y reiteró que "el agua que se filtra desde el brazo Rico hacia el canal de los Témpanos, socava el dique y forma arcos que posteriormente se desprenden".

Según Corvalán, es probable que el fenómeno se produzca por la importante presión del agua y porque "el hielo no debe tener la misma dureza que de costumbre", que se puede adjudicar "al cambio que experimenta la temperatura del planeta", aventuró.

El último rompimiento, con el derrumbe total del puente de hielo, se produjo la noche del 13 de marzo de 2006, ante la presencia de visitantes que, en el número de diez mil, se habían dado cita durante todas las jornadas que duró el proceso tal como el que se inició hoy. Para una mejor observación del fenómeno, la Administración de Parques Nacionales dispuso en ese momento que las pasarelas ubicadas frente al glaciar estuvieran abiertas al público durante las 24 horas del día, medida que se repetiría en esta ocasión.

Sin embargo, el intendente del Parque Nacional Los Glaciares comparó la situación a la ocurrida en el año 2004, aunque precisó que en esta ocasión "el agua tiene una altura superior". Con una superficie total de 195 kilómetros cuadrados, el Glaciar Perito Moreno tiene una altura en su frente que varía entre 50 y los 70 metros de altura. Se trata de masas de hielo en continuo desplazamiento debido al impulso de la gravedad. Este movimiento se produce por la eliminación de hielos por fusión, evaporación o formación de témpanos.

Su frente se quiebra en gigantescos bloques o icebergs que se desprenden hacia el canal de los témpanos, separado por la masa de hielo del Brazo Rico del Lago Argentino. Periódicamente su frente llega hasta las costas de la península de Magallanes, donde se encuentran el mirador y las pasarelas, y forma un dique que embalsa las aguas de los brazos Rico y Sur, que suben unos 20 metros de nivel. La presión del agua aumenta hasta romper la barrera de hielo y el glaciar cae sobre el canal de los Témpanos. La primera vez que se documentó este fenómeno, fue en el verano de 1917. (Télam).

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04/07/2008 16:59