Tuesday, October 24, 2006

MARTES 24 DE OCTUBRE DE 2006

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Preocupa el impacto del turismo en áreas protegidas de Iguazú


La Administración de Parques Nacionales pretende que se realicen obras para mermar el impacto. Es porque la demanda de un millón de turistas anuales superaría la capacidad de carga. Las autoridades de la Administración de Parques Nacionales (APN) estudian diversas alternativas para que las áreas naturales protegidas de la Argentina no se alteren ante el continuo aumento del movimiento turístico.
Entre las medidas figuran desde la construcción de obras de infraestructura, hasta la redistribución horaria de las visitas.Los beneficios económicos que trae aparejado el flujo turístico que cada vez en mayor medida se vuelca hacia las áreas naturales protegidas del país, que en lugares como el Parque Nacional de Iguazú llegan al millón de visitantes anuales, apuró las gestiones para dotar a esas maravillas de la naturaleza de la necesaria infraestructura que evite el deterioro ambiental.Contrariamente de lo que sucede en otros lugares del mundo, tanto Iguazú como Los Glaciares (el otro parque nacional que preocupa a la APN), disponen de una superficie que no supera el cinco por ciento del total donde se desarrolla el grueso de la actividad turística.Sobre este perímetro se destacan una serie de pasarelas para que no haya impacto sobre el piso, y que constituyen un circuito único desde el que se pueden apreciar las bondades del Parque.
Según informó la APN desde Buenos Aires, para Iguazú se está pensando la posibilidad de construir otra pasarela de retorno, copiando la vieja estructura, para que la gente no vaya y regrese por el mismo camino, lo que permitiría descomprimir el impacto.Consultado sobre estos proyectos, el intendente del Parque Nacional Iguazú Daniel Crosta, sostuvo que la casa central aún no le comunicó oficialmente de los cambios proyectados. “Sé que hay obras previstas para el parque Los Glaciares, en el Sur, que incluyen la renovación de las pasarelas, pero no en el caso de Iguazú puesto que hace poco se modificaron las estructuras de maderas por las metálicas”, dijo en contacto con este diario.Agregó que en el plan de modificación de las pasarelas, “aún resta el cierre de obras por parte de la concesionaria que incluye el circuito superior de las Cataras del Iguazú”.
Desde Buenos Aires los funcionarios del área aseguraron que también se estudian diversos sistemas de estacionamiento fuera de los parques, y de un sistema de transporte diferente y amigable desde el punto de vista ambiental.Ante la masividad que va adquiriendo la situación, se ha barajado brindar otras opciones al turismo, y siempre en Iguazú, se estudia la posibilidad de implementar visitas ecológicas con balsas sobre el río Iguazú para que los turistas no sólo disfruten del espectáculo de las cataratas, sino también de la espesura de la selva.
”El ecosistema selvático no se aprecia lo suficiente por el impresionante espectáculo de las cataratas, y para revertir esta situación se están imaginando alternativas como la realización de cabalgatas y pernoctar en medio de la naturaleza”, reconoció el titular del organismo, Héctor Espina.Sin embargo, Crosta sostuvo que en la actualidad ya se están realizando travesías con balsas por el Río Iguazú desde Comandante Andresito mediante un convenio con la intendencia de ese municipio. “Las delegaciones recorren en balsas y llegan hasta las Cataratas”, contó.

LOS OTROS PARQUES
Una misma proyección se está estudiando para Los Glaciares donde se piensa en una pasarela más larga que la actual, en forma de circuito, que soportaría una carga turística de hasta 500 mil personas frente a las 340 mil que actualmente visitan el Parque.Pero no todos los Parques tiene la capacidad de soporte de carga turística que pueden tener los dos mencionados, y en esos casos las soluciones son diferentes; tal el caso del Parque Nacional Tierra del Fuego, el más austral del mundo.
En sus casi 70 mil hectáreas de bosques de lengas y aguas cristalinas, la mayoría de los visitantes, casi el 80 por ciento según estadísticas oficiales, recorren sus senderos entre las 11 de la mañana y la 1 de la tarde, provocando una presión turística que podría evitarse si se distribuyeran los horarios.Esa es la alternativa que las autoridades de la APN presentaron a las empresas de turismo, de manera de concientizarlas de que una distribución diferente a lo largo del día mejoraría la calidad de la visita y ayudaría a preservar de manera sustentable el área.
“Tenemos que lograr en muchos de estos lugares, distribuir mejor los visitantes a lo largo del día; eso solo aumenta la capacidad de cargas y mejora las visitas. Estas son las variables que hay que jugar; así y todo nosotros entendemos que se llega a un tope”, reconoció el titular del organismo, Héctor Espina.“El tema de las cargas no es una ecuación matemática que dice que entran tanto, sino que uno según la infraestructura existente que se puede decir que se soporta hasta determinada cantidad de público. Igualmente, tenemos que ir monitoreando permanentemente. Tenemos que ser cautos en este trabajo continuo”, agregó.